John Cale – Una noche celebre en La Trastienda - 4 de Marzo 2016 - Foto © Fernanda Aramuni

¿De quién hablamos cuando hablamos de John Cale? – Una noche celebre en La Trastienda

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Cuando uno recorre, libros, revistas, discos o cualquier documento tanto físico como virtual, que sirva para contestar la pregunta: ¿De quién hablamos cuando hablamos de John Cale?, uno se da cuenta de que estamos en presencia de uno de los artistas angulares sobre el que se sostuvo durante años la buen música del siglo XX.

Aaron Copland, Leonard Bernstein, Lou Reed, Andy Warhol, Sam Sheppard, Patti Smith, The Stooges, The Moden Lovers (Cale fue productor de los debuts discográficos de estos tres últimos), David Bowie (a quien hizo tocar guitarra por primera vez) y Nick Drake, son algunos de los nombres que revelan lo que fueron esos años 60´s y 70´s en la vida de es joven, virtuoso y clásico pianista que llegara de Gales a New York en 1963, para comandar una revolución vanguardista, que encontraría en The Velvet Underground uno de los medios para tal fin, y así poder convertir su obra en la materia prima sonora experimental, de uno de los movimientos más influyentes dentro de la historia del Rock desde sus comienzos.

Y a sus 73 años, llego el día en que Montevideo se rindiera ante los pies de tal talento.

La noche comenzó con Laura y Los Branigan, que entre vuelos -climas precisos de guitarras y canciones que se buscan, pierden y entrelazan entre laberintos y caminos hacia cualquier lugar, le otorgaron a una Trastienda, a esas alturas casi llena, una temperatura justa para lo que estaba por venir.

Poca espera y… Damas y Caballeros, la canosa cabellera de John Cale ya estaba ante nosotros, y “Time stand still” comenzaba la velada de manera hipnótica.

Dustin Boyer en guitarras y sintetizadores y Deantoni Parks en Bateria y teclados (llevo adelante sincronizadamente, de manera perfecta percusión y bajo durante toda la noche) acompañaron (en una disposición escénica que otorgaba relieve a un escenario completamente plano y minimalista) a un Cale que sorprendió en su repertorio, presumiéndose a priori tener en “M:FANS” (versión experimental, electrónica y actualizada, de 2016, del disco de 1982, “Music for a New Society”) como su eje central, cosa que no sucedió.

Siguieron, “The Endless Plain of Fortune” del fundamental “Paris 1919” (1973, Reprise Records), “If you were still around” (co escrita en su momento con Sam Sheppard), que junto con “Close watch”, fueron las únicas de “M:FANS” durante toda la noche.

“Hemingway”, y párrafo aparte para … ”I´m Waiting for the Man”, en una versión, de esas que solo Cale pueden sacar de su galera, entre el tecno, y un ritmo machacante, para todos los que estuvimos aquella lluviosa noche (mientras sonaba “Perfect day” en un momento casi épico) de Noviembre del año 2000 en el Teatro de Verano, el recuerdo de Lou Reed, imagino fue instantáneo, logrando 16 años después, conjugar dos espectáculos que seguramente el tiempo solidifique como uno solo, amos y dueños de esa joya eterna, “The Velvet Underground y Nico” de 1967, y del único “Songs for Drella” (dedicado íntegramente a Andy Warhol) de 1990, Reed-Cale, ante nosotros, es muchísimo, para todos los que nunca pudimos ver al grupo en vivo (vale recordar, la única reunión con su formación original, luego de la salida de Cale de la banda después de “White light/White heat” en 1968, fue en 1993, en una serie de conciertos en el hoy tristemente célebre Bataclán de Paris, documentados en “Velvet Redux: Live MCMXCIII” ).

“Coral Moon”, “Ghost story”,”Things” (de “Hobosapiens”, 2003, con Cale ya calzando su acústica) y “Catastrofuk”, fueron pasando una tras otra, para dar lugar a una recorrida por “Fear” (1974, Island Records) con “Bufallo Ballet”,”Fear is a Man´s Best Friend” (enorme canción, para el delirio de muchos de los presentes) y “Ship of fools”.

Que mejor cierre que con “Gun” (a pura distorsión – experimental en sonidos) y “Pablo Picasso” de los Modern Lovers (uno de los momentos más altos del espectáculo, junto con la seguidilla de “Fear” – la cual no fue casualidad y mucho quiso decir al ser incluida, intuyo, sorprendió) para una recorrida que tránsito por lo más diverso de su carrera.

El grupo saludo, y salió de escena, las luces se prendieron y los pedidos de un público que quería más no se hicieron escuchar. Pero ya nada importaba, todos habíamos ganado esta noche, por robo, y lentamente, como quien va reinterpretando una vivencia trascendental, nos fuimos y vamos dando cuenta, que para todos los que amamos y entendemos la música como sostenida sobre un paradigma conceptual que defendemos (respetamos a sus iconos clásicos, populares y bla, bla, bla, pero, por sobre todo a esos “que fueron expulsados de las academias, por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo…” parafraseando a Allen Ginsberg)y hoy, con el pasar de las horas, somos un poco más conscientes, de que los que tuvimos la suerte (o decisión) de estar presentes en La Trastienda este Viernes, fuimos participes de algo grande, que solo el tiempo podrá poner en su verdadero lugar, dándole verdadera dimensión. A seguir aprovechando el viento a favor que sobrevuela nuestra ciudad por estos días, disfrutando visitas tan gratas como la que tuvimos esta noche. Felicitaciones y gracias a todos los que lo hicieron posible.

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Alejandro Hoffmann

Alejandro Hoffmann

Estudio Psicología y Antropología en la Universidad de la República. En 2013 se recibió de Diseñador Web. Realizó talleres de periodismo y gestión cultural. La música siempre lo ha acompañado durante su vida (música la cual considera más grande y abarcativa que conceptos filosóficos como el amor o la libertad juntos, o cualquier otro) y el ancho de banda de sus gustos se ha extendido con el paso del tiempo, aunque quizás no tanto, porque considera (en estos tiempos de mega democratización de los medios de difusión, donde todo artista tiene un lugar para compartir su creación) es sencillo diferenciar lo bueno de lo no tanto, porque según él, lo perceptivo influye más para el entendimiento de la música que lo intelectualizante snob, como esa canción que marca la diferencia en cuanto a las otras en un disco, y es claramente notorio que se destaca. Hoy transita sus días esperando escuchar y ver cosas que no haya escuchado ni visto antes. Se une a cooltivarte en 2014. Escribe para moog.uy - indiehoy.com - acapasancosas.com.ar - la revista Efecto Metal de Argentina y Zona de Obras de España. Desde 2016 lleva adelante Sudtopia, proyecto con el cual intenta difundir bandas latinoamericanas que están por fuera del circuito comercial masivo. Su eje central se desarrolla con publicaciones semanales en el portal http://cooltivarte.com/portal/ y bimensuales en su segmento de la Revista Wop! de Montevideo.

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