Desencajados Filosofía + Música - Sala Zitarrosa Mayo 2017 - Foto © Martín Pereira www.cooltivarte.com

Dario Z en la Zitarrosa

¿Quién soy yo?
¿Quién creo que soy?
¿De dónde creo que vengo?

Todo es creación.
Todo es relato.

Somos el cuento que alguien contó de nosotrxs mientras nosotrxs íbamos creciendo. Somos aquello de lo que nos alimentaron, y al mismo tiempo somos responsables activxs de la conciencia —o no — que tenemos sobre ello.

Y no es fácil ser mente consciente.

Hoy, en la última clase con Dario “tiembla el sentido común” —como dice él, mientras le observamos vestido con una remera en la que puede leerse “la patria es el otro”—.

Hoy hablamos del Manifiesto contrasexual de Paul B. Preciado.

La construcción de absolutamente todo lo que nos rodea. No solamente el género, sino también el sexo. La construcción de la sexualidad, del deseo sexual, del cuerpo.

Aquí no hay nada natural.

Se nombra a Foucault y a Derrida como fuentes de influencia de Preciado. Foucault por su trabajo alrededor del concepto de “poder”. Derrida por su trabajo con el concepto de “deconstrucción”.
El objetivo de la vida no es la identidad (tratar de saber quién soy) eso es una cárcel, el objetivo de la vida es desidentificarse, sacarse todas las molduras con las que nacimos” — dice Darío que dice Preciado —. Mientras habla, trae lo privado a lo público. Nombra a su novia de los 15 años, menciona la terapia de pareja agendada para este jueves, cuenta anécdotas de sus hijxs o recuerda historias acerca de un baño de la terminal de Rosario. “La sociedad es heterocentrada y heteronormativa”. “Fomenta la exclusión”. “No hay nada dado, fijo, definitivo ni único”.
Nombra a Simone de Beauvoir (la mujer es un otro) y a Luce Irigaray (la mujer está en el anverso de ese otro). Habla de la emancipación lingüística, de la lucha de dominantes y dominadxs, de la mujer como fuerza de trabajo y reproductiva, así como productora de placer. “Están lxs que eyaculan y lxs que asisten a la eyaculación del otrx” —dice —. ¿Qué fue primero, el placer o la genitalización del placer? —pregunta —. Trae al discurso a Eva y a Adán, a Lilith y a Dios y con ello al Génesis. “La mujer es el macho no realizado” —dice que dijo Aristóteles —. “A lo largo de la historia se naturalizó a la mujer como carencia” —afirma —.

Nos recuerda el lema de que “lo personal es político” (Carol Hanisch) y lo político se juega en todos lados, en la casa, en el hogar.

Y nos resume el contenido de esta última clase de la siguiente manera: la cultura heterocentrada es binaria, considera que el sexo es natural y el género es construido. Y explica la realidad de este modo:

naces varón/mujer
tienes género masculino/femenino
eres CIS género
eres heterosexual
tu práctica es genitalizada
y monogámica

Preciado dice: “hay que quitar de la ecuación que el sexo sea natural”.

Darío dice: “deconstruir es poder ser “normal” pero sabiendo que eso que consideramos “normal” no es lo natural, sino una elección”.

Es ser consciente, —afirma —.

Es ser consciente, —repito —.

Es ser
Ser
Dejar de ser
Y elegir ser

Ser

(y dejar
pacientemente
amorosamente
que otrxs elijan)

Octubre 2019 – Dario Sztajnszrajber en Sala Zitarrosa

 

 

Imagen portada: Archivo – Desencajados Filosofía + Música – Sala Zitarrosa Mayo 2017 – Foto © Martín Pereira

 

 

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Lucía Baltar

Lucía Baltar

Ciudadana del mundo, mendiga en la tierra. Gritó por primera vez una mañana de marzo de 1987. A los 12 años escribió sus primeros poemas –todos ellos prescindibles-. Llenó libretas durante años. Ganó un premio literario a los 19. Estudió la carrera de psicología pero nunca se atrevió a ejercerla. Terminó un Máster de Escritura Creativa y realizó un poemario. Emigró de España en abril de 2014 –su pasaporte dice que nació en las Islas Canarias. Ella no lo niega–. La mayor parte de su tiempo lo pasa observando la vida de otros, leyendo la vida de otros y escuchando la vida de otros. Ahora se entretiene escribiendo con la luz y robando suspiros con la cámara fotográfica. Ha aprendido a cebar mate, a decir “ta” y “bo” mientras habla y a cruzar en rojo. Se distrae con facilidad, se apasiona por completo y escribe para gritar con igual intensidad que aquella mañana del 87, es decir, con sangre, fluidos y la carne desgarrada.

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