Santiago Tavella - El Cuarteto de Nos - Octubre 2013 Foto: Federico Meneses

Cuando sea grande quiero ser porfiado, entrevista a Santiago Tavella

Hablar de El Cuarteto de Nos significa, a nivel local, hablar de una de las bandas más originales y con más trayectoria y popularidad. A nivel internacional, El Cuarteto ha sido en la última década, un grato descubrimiento que públicos de diversos países latinoamericanos han sabido y saben apreciar. Más allá de los cambios sufridos en cuanto al sonido, la estética, pero fundamentalmente, en la integración, el grupo ha mantenido la esencia que les es propia, realizando siempre un trabajo artístico de buena calidad, desde su formación hace más de tres décadas. Con motivo del próximo recital del grupo, en el Velódromo el 26/10, hablamos para cooltivarte.com, con Santiago Tavella, bajista y miembro fundacional de El Cuarteto de Nos.

“En el 2018 nos vamos a tocar a La Luna y clavamos la bandera de Morcillo López”

 

-Contanos acerca de éste próximo recital del Cuarteto, el 26 de octubre, en el Velódromo, ¿de qué va el mismo?, ¿piensan adelantar material nuevo?

-Adelantos no, lo que sí hay es un plan de mostrar en lo que estamos trabajando ahora. A nivel internacional y en los últimos tiempos, más que nada lo que hemos hecho es un repaso de nuestros últimos tres discos (“Raro”, “Bipolar” y “Porfiado”), que nos han colocado en un grado muy alto de exposición, estos últimos tres discos están muy presentes y son muy escuchados, sobre todo en los países que no se acuerdan de lo que hacíamos antes sencillamente porque no nos conocían. Pero para este show es distinto porque en Uruguay la gente nos conoce desde siempre, hay más memoria del grupo, y hacía tiempo que nos reclamaban un show en el que tocáramos cosas de otras épocas. Igual en el Luna Park había gente que si bien no vivió aquel pasado del Cuarteto, investigó sobre nosotros posteriormente, entonces allá en Argentina ya hay como una legión de seguidores nuestros. Descubrieron que tenemos toda una discografía anterior a “Raro” (2006), y ocurrió que también para el Luna hubo una demanda del material más viejo. Pero a partir de lo que vimos que había pasado en el Luna, nos propusimos para este recital en el Velódromo hacer algo totalmente distinto, probar otras cosas, que no las voy a decir porque son sorpresas –risas-. Habitualmente los shows que tenemos en el interior del Uruguay son cortitos, porque son por ejemplo en bailes; tuvimos un recital en San José que fue como el comienzo de la gira que luego hicimos por Argentina, en el cual desarrollamos un show un poco más corto de lo que puede ser un Velódromo, y vimos que anduvo muy bien, que habíamos encontrado un orden de canciones que funcionaba bárbaro. Por un lado tenemos que ensayar de nuevo las viejas canciones, y ver de qué manera podíamos agregarlas a lo que estamos haciendo ahora, y por otro salen ideas muy creativas, y en las cuales han aportado mucho el “Topo” (Gustavo Antuña) y Santiago (Marrero), que ven la anterior etapa del Cuarteo desde afuera, más como escuchas que como parte de la banda, entonces aportan otra mirada y también ideas que no se nos ocurrirían a Roberto, Alvin o a mí.

-¿Cómo hace la banda para lidiar y asimilar la masividad de los últimos años, y los compromisos y obligaciones que ello genera, tanto en lo artístico como en lo personal? ¿cómo hacen con las tareas que desarrollan cada uno acá?

-Durante un tiempo fue complicado, nos íbamos arreglando con los tiempos como podíamos. Yo a fines de 2011 pedí un año de licencia sin goce de sueldo, ahí adoré la vida de no ser un empleado público y fue una prueba para mí. Yo tenía un cargo de bastante responsabilidad, y estaba bueno sí, pero hoy lo miro desde afuera y si me dijeran de hacer otra vez ese trabajo, tal vez lo haría, pero por tres veces ese mismo sueldo -risas-. Yo trabajaba organizando cosas, ser artista visual y trabajar como curador me pareció siempre muy lindo, pero ocurrió que las cosas cambiaron de posición, El Cuarteto pasó a ocupar el lugar del “empleo principal”, lo cual está buenísimo. Y Roberto anda más o menos en la misma, y viendo cómo hace. Hubo un tiempo en que teníamos días reservados de licencia para usar en caso de situaciones excepcionales, peros esas situaciones se fueron volviendo más habituales, lo que pasa es que antes cuando pensábamos en giras o recitales eran al interior del Uruguay, y podíamos volver en el día mismo. Ahora tenemos que hacer distancias realmente grandes, y varias veces por año.

-¿Cómo fue pasar de una dinámica de trabajo de cuatro integrantes a cinco, luego de la partida de Ricky (Musso), y habiendo incorporado a Antuña y a Marrero?, porque en los hechos desde hace cuatro años a la fecha son un quinteto…

-Cuando estábamos haciendo “Bipolar” (2009), ya pensábamos en incluir a alguien que tocara los teclados e hiciera otras cosas, porque era un disco bastante complicado. Ahí es cuando a Ricky no le convence lo que estábamos haciendo, no le gustaba “Bipolar” como concepto, también con él había un tema con las giras, estaba medio cruzado con eso, pero fundamentalmente, y siendo sinceros y claros, existía un tema estético de por medio. La idea de pasar a ser cinco ya estaba en ese momento, luego “Porfiado” sí, ya se ensayó y grabó con esta formación de cinco, o sea, un disco con ésta banda que somos ahora. Nosotros cuando tocamos por primera vez en el 80, éramos cuatro, pero cuando grabamos nuestro primer disco a medias con Mandrake Wolf éramos tres, con un baterista invitado que era Leo Baroncini (Los Estómagos, Los Tontos), Baroncini decidió en ese momento que quería tocar solamente en Los Tontos y entonces nos mandó a Alvin, que no lo conocíamos y fue toda una gran sorpresa, era el elemento que faltaba. Luego nos establecimos definitivamente como cuarteto Roberto, Ricky, Alvin y yo, hasta el 2009 que pasamos a ser los cinco que estamos ahora.

-Hablanos acerca de los dos Premios Grammy Latinos que ganaron, en las categorías mejor álbum pop/rock con “Porfiado”, y mejor canción con “Cuando sea grande”, ¿cómo fue esa experiencia, que resultaron ser los primeros Grammy para el rock uruguayo?

-Bueno, obviamente estuvo buenísimo. Era la tercera vez que íbamos, ya que antes había estado nominada del “Raro” “Yendo a la casa de Damián”, que creo que es una canción muy importante para nosotros, que tuvo un impacto y una rotación en radio y televisión un poco a través de Julieta Venegas. Creo que pasaba que en el norte de Sudamérica y el Caribe en ese momento no estaba pronta la cosa como para que pudiéramos ganar algo, faltaba ir más veces. Cuando fuimos a ver si mojábamos algo con “Porfiado”, realmente ahí sí, nos dimos cuenta que ya en toda esa zona sabían quiénes somos. Ahora ya se ha hecho habitual tocar en países como Colombia, Venezuela, México, Ecuador que son en términos de público y mercado, enormes. Por otro lado, nosotros estamos yendo, y nos va muy bien, pero si pienso en la cantidad de gente que hay en esos lugares igual nos falta muchísimo, tenemos toda la vida para seguir desarrollando lo que hacemos en esos lugares. Volviendo a los Grammy, te diría que nos sorprendió, teníamos que ir a Las Vegas, estábamos en México, habíamos tenido un show la noche anterior, perdimos varios vuelos, teníamos una resaca bárbara, yo me había olvidado mi celular en el hotel, que por suerte me lo guardaron risas-, estaba con un humor de perros, recuerdo que Alvin me dijo, “Santi, vos estás de muy mal humor, esto nos va a traer suerte”, y llegamos allá y ganamos.

-¿Cómo ves vos, y cómo ve la banda, la difusión y la bajada de música por internet?

-Tiene sus pro y sus contra. Uno querría venderle el disco a todas esas personas que se bajan gratis el disco vía internet, pero por otro lado, yo veo que en países como Uruguay o Argentina tienen nuestros discos. Evidentemente se venden menos discos que antes, pero me parece que bajarse gratis nuestros discos les resulta más fácil y mejor a los seguidores nuestros de países en los que recién estamos entrando, o que hace poco que estamos yendo, como los del norte de Sudamérica, ya que no sé si es tan sencillo encontrar en esos países nuestros discos. La gente que consume lo que hacemos, no es tan masiva como en el Río de la Plata, el público rioplatense está más acostumbrado a que le sea más fácil ir a una disquería y encontrar discos del Cuarteto, en cambio en los otros países de Sudamérica no se sabe muy bien qué discos nuestros están editados ahí, entonces van y los descargan, y está bien, es algo que hace mucha gente hoy en día. Si yo quisiera comprarme los discos que me he bajado en los últimos tiempos, voy a una disquería acá y no están. La cantidad de discos nuestros vendidos en algunos países no justificaría una gira por ahí, porque no es que se hayan vendido una cantidad ridículamente chica, pero sí pequeña para países como esos en cuanto a la población que tienen, pero la repercusión que hay con lo que hacemos, y que llega por otras vías, hace que por supuesto tengamos que atender esos públicos, y terminás concluyendo que al final parte de esa popularidad en países más lejanos se debe a la bajada gratis de discos por internet. Es una manera de acceder a muchas cosas de manera libre, que de otra forma no podrías. De todos modos yo soy más de comprar vinilos, aún me parecen más interesantes que los cds como objeto.

-En lo relacionado a la escritura de las letras, la cosa siempre anduvo entre Roberto, Ricky y vos, ¿qué diferencias creés que existen entre las temáticas que El Cuarteto aborda hoy al momento de escribir, respecto a las temáticas que trataban antes?

-En estos últimos discos ha prevalecido mucho todo lo que hace Roberto porque está super atractivo lo que hace, y llega mucho. En nuestro caso, más allá que existe una opinión grupal, las canciones que escribe cada uno es de quien las escribe. En cuanto a las temáticas, a lo largo del tiempo vas viendo los cambios. “Soy una arveja” (1986) por ejemplo creo que es como un disco medio surrealista, oscuro; después en “Canciones del corazón” (1991), aparece una cuestión más sexual, procaz, hasta guaranga, acentuada más claramente en “Otra Navidad en las trincheras” (1994). Uno aborda determinadas temáticas, y llega un punto en el que se da cuenta que hasta ahí ya hizo las canciones que podía hablando de esos temas. Una cosa muy buena que pasó con “Raro”, fue que era un disco nuevo con temáticas bastante nuevas, incluso para nosotros, es un disco distinto, de quiebre. “Otra Navidad…” fue un disco que impactó mucho acá en Uruguay, cuando sale “Raro” ocurrió lo mismo pero en el exterior. Pasó que teníamos canciones de Roberto que eran muy distintas, y de las cuales él dudaba porque eran muy diferentes a las que hacíamos normalmente, y resultó que las que más pegaron fueron justamente esas nuevas distintas. Roberto dudaba respecto a canciones como “Yendo a la casa de Damián”, “Ya no sé que hacer conmigo” o “Hoy estoy raro”, acerca de si podían funcionar, y a mí eran las que me resultaban más interesantes. Ahora nos damos cuenta que ésas decisiones sirvieron.

-Y si tuvieras entonces que definir o diferenciar etapas o épocas artísticas de El Cuarteto, ¿cuáles serían para vos?

-Hay un mojón de partida que es el año 1980, que hicimos un recital instrumental, éramos unos adolescentes y lo que hacíamos no tenía que ver con nada. A partir de ahí empezamos a pensar en componer canciones, hasta el 86 estábamos conformando el grupo, en el disco que grabamos a medias con Mandrake (1984), se ven puntas de cosas que van a venir después, pero también otras que no tienen mucho que ver. Te diría que sí se conforma una personalidad clara en “Soy una arveja”; después con “Emilio García”(1988), vino una época que nos vestíamos de viejas, y que éramos como la contracara de los grupos de rock que había entonces, tan serios y comprometidos, y nosotros nos reíamos de todo eso. Con ese disco se fueron dando ciertas cosas que se siguieron desarrollando, y que fueron mutando, y que cuando llegamos a “Otra Navidad en las trincheras” ya nos posicionaban en otro lugar, que creo que fue el otro momento bisagra para la banda, no sólo por el éxito, sino porque tiene una personalidad muy marcada. Con este disco decidimos hacer lo que se nos antojara, en un plan de autoproducción muy libre. Fue el primer disco que sacamos directamente en cd, en realidad lo de editarlo en cd era un berretín nuestro, tanto que como nos habían dicho que lo que hacíamos no era muy vendible, tuvimos miedo de hacer un tiraje demasiado grande y no vender nada, y resulta que pasó todo lo contrario. Después vinieron varios discos muy cerca en el tiempo como “Barranca Abajo” (1995) y “Tren Bala” (1996), y a partir de acá hubo una especie de enfriamiento, no le encontrábamos la vuelta a la cosa. Hubo dos discos más que fueron “Revista Ésta” (1998) y “Cortamambo” (2000) con los que no pasó mucho. Incluso con la recopilación del 2004, que estaba muy bien regrabada, y tenía mejores arreglos y sonido tampoco ocurrió gran cosa. Lo que sí pasó fue que arrancamos a tocar mucho acá, cada vez más y en distintos lugares, y además nos iba muy bien. Luego surgió la idea de hacer nuevamente algo con Juan Campodónico como productor (ya habíamos hecho la recopilación con él), que resultó en el disco “Raro”, y ahí comenzaría la última etapa que es en la que nos encontramos ahora. Curiosamente los quiebres fuertes se han dado cada doce años, el próximo capaz puede ser en el 2018, nos vamos a tocar a La Luna y clavamos la bandera de Morcillo López -risas-.

-Hablanos sobre estos muñecos/personajes los “Cuartetitos”, ¿son alter-egos? ¿una serie? ¿cuál es el concepto?

-Esos macaquitos fueron usados para los afiches del show en el Luna Park, y fue muy divertido porque dijimos “hacemos unos videítos, los subimos a Youtube a ver qué pasa con la gente”. Es muy divertido porque es como que estos personajes quieren usurpar nuestras personalidades, quieren ocupar nuestro lugar. Estos muñecos ya casi que juegan con la usurpación de la personalidad de cada uno de nosotros. Como que en el Luna Park querían tocar en nuestro lugar y ahora ya se están poniendo densos -risas-. Dijimos “tenemos estos muñecos, vamos a libretarlos”, y está buenísimo, nos divierte un montón jugar con esto, que ahora ya empieza a tener incluso todo un merchandising.

-Aparte del recital del Velódromo, ¿qué otra fechas tienen próximamente?

-Ahora en octubre, tenemos un toque el 13 en “La Fiesta de la Primavera” de Dolores, y después vamos a tocar el 17 otra vez en Ecuador y en Venezuela el 20, y claro el 26 en el Velódromo, que para nosotros es todo un desafío, ya que nunca hicimos un lugar tan grande acá.

-¿Y novedades respecto a disco nuevo en estudio?

-Yo compongo siempre, y Roberto también. Por ahora no tenemos apuro porque aún estamos disfrutando de “Porfiado”, que es un disco del año pasado y que todavía está muy fresco, y que además ha tenido una vida muy acelerada, haciendo un Luna Park al mes de haber salido, después unos Teatro de Verano acá, y girando mucho, tanto el año pasado como éste. Estamos disfrutando de la vida de “Porfiado”, aunque creo que llegado fin de este año, cuando veamos qué canciones o ideas nuevas tenemos, empezaremos a pensar en material nuevo, pero todo muy tranquilo.

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.

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