CAMPO Nocturno Auditorio Nacional Adela Reta 17 de setiembre 2015 Foto © VirginiaPrado

CAMPO Nocturno

LA CONQUISTA DE LO COOL

Antes que nada el espectáculo que brindó CAMPO el pasado jueves 17 de setiembre 2015 en el Auditorio Dra. Adela Reta ha sido de lo más emocionante que he visto este año.

CAMPO NOCTURNO es un texto que refiere a otros textos, directa o indirectamente. Y en este sentido se pudieron percibir distintos niveles construidos a partir de layers simbólicos y físicos. Las películas delgadas que separaban el escenario del público hacían una especie de cielo en el que evolucionaban los bailarines de ballet y la banda, insinuándose, empapándose de imágenes, convirtiéndolo en un cine.

CAMPO NOCTURNO es un espectáculo para ser “visto”, consumido, en su más amplia acepción. Y en este sentido CAMPO se las arregla para que la ingeniería de la creación pueda tener una traducción masiva. ¿Cómo hacer un producto de alta calidad creativa pasible de ser consumido por la masa? ¿Cómo ensamblar lo sinfónico de un octeto de cuerdas con “La marcha tropical”, “El mareo”, “1987” o el candombe? Simple: haciéndolo. Quizás parezca una obviedad esta frase pero si algo se le puede reconocer a Campodónico, más allá de los gustos de cada uno, es el riesgo dentro del purismo.

Pues como ya se ha dicho en distintas notas, CAMPO no es una banda de garaje. La producción de sus productos está cuidada en toda la línea, desde las fotografías de Instagram hasta los zapatos que lucieron todos los músicos.

Quizás lo más tremendamente masivo haya sido la intervención de Martin Inthamoussu. Un bailarín que tiene el suficiente talento como para hacernos creer que aquellos giros perezosos eran algo que cualquiera de nosotros podría haber realizado, como cuando jugamos a empanarnos de arena en una playa.

CAMPO nocturno jugó, apostó casi todo el tiempo, al menos así lo parecía desde los palcos, a una estética de bakcstage. Desde donde me encontraba se podían ver entre las patas del escenario a los técnicos y familiares. Incluso cuando los músicos se retiraban para permitir un “solo” permanecían a la vista, hablaban entre sí, reían, se los podía ver fuera del marco de representación de la boca del escenario.

La ficción no terminaba en la obs-cena, en realidad comenzaba allí. Las puertas abiertas al fondo del escenario enseñaban los corredores del Auditorio. CAMPO previó el voyeurismo de cierta intimidad “pactada”.

Esta frescura de la puesta en escena se vio acrecentada por el final en clímax, con la gente aplaudiendo y bailando.

La estética de lo cool funcionó a la perfección. El público estaba fascinado de estar compartiendo aquel espacio en común. Había gente de todas las edades y estilos. Esto era lo realmente fascinante: la ceremonia de “vernos” siendo parte de un espectáculo que en gran medida nos previó.

Foto © Virginia Prado

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Javier Etchemendi

Javier Etchemendi

(Montevideo, 1968) Poeta, escritor, corrector. Técnico en Gestión Cultural, CLAEH. Socio Director de la Productora en Gestión Cultural “Que parezca un accidente”. Productor del Café Literario del Auditorio del Sodre Dra. Adela Reta. Presidente de la Asociación de amigos del MUMI (Museo de la Migraciones)

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