Camino al Cementerio

Camino al Cementerio, entrevista a Iche Marx

Rumbo Editorial editó recientemente el libro “Camino al Cementerio”, obra del escritor uruguayo Iche Marx.

Publicarlo fue la primera meta cumplida del autor, aunque éste sabe bien que lo esencial es conocer las opiniones de quienes lo lean y serán las subjetividades las que recreen lo expuesto y propuesto por sus cuentos.

Entrevistamos a Iche Marx y compartimos sus respuestas para que desde este portal puedan acercarse al ideólogo de las historias que podrán leer en “Camino al Cementerio”.

“Un libro es como una botella al mar, es algo que sale desde lo más profundo del ser humano, y que permite una comunicación con los lectores, pudiéndose compartir con ellos ideas, emociones, intuiciones”

-¿Cómo fue el proceso que te llevó a la necesidad de publicar “Camino al Cementerio”?

-Comenzó con el placer que me provocó descubrir el juego con el lenguaje. Esto me llevó a escribir textos que en un principio estaban destinados a amenizar reuniones de amigos. Después concurrí a talleres literarios, que al plantearme consignas para la escritura, me desafiaban a escribir en el escaso tiempo que disponía para hacerlo. Me permitieron conocer importantes obras de la literatura universal, cuya lectura deja siempre algún sedimento que contribuye a mejorar nuestra escritura. Luego de transcurridos algunos años, pensé que era el momento de publicar un libro. En la ficción, trabajamos con varios planos: con lo lúdico, con lo creativo (estamos creando un microcosmos particular), con lo filosófico (toda historia encierra una cierta propuesta filosófica), con lo estético (las palabras tienen un cierto ritmo, sonoridad y belleza en la forma en que se acoplan entre sí), y quizás lo más importante, con la comunicación con otros seres humanos. Un libro es como una botella al mar, es algo que sale desde lo más profundo del ser humano, y que permite una comunicación con los lectores, pudiéndose compartir con ellos ideas, emociones, intuiciones. Esos atributos del libro me decidieron a encarar la aventura de comenzar a publicar.

– El libro lleva el nombre de uno de sus cuentos más pictóricos, y que se ciñe más al estilo de escritores canónicos como Lovecraft ¿Qué importancia tiene ese cuento para ti? ¿Llegaste a manejar otros títulos para el libro?

-El título del libro tiene que ver con la muerte, y ésta es quizás el aspecto que más condiciona la vida. Decía Shopenhauer que cuando se es joven, la muerte no aparece en nuestros pensamientos. Se la ve como algo muy lejano, algo que está del otro lado de una gran montaña. El joven habitualmente se siente sano e invencible y si le aparece algún pensamiento sobre la muerte, rápidamente lo relega y lo esconde debajo de la mesa. Pero Shopenahuer decía también que cuando se sobrepasa determinada barrera etárea, nos encontramos del otro lado de esa gran montaña, y entonces la perspectiva de la muerte aparece cada vez más cercana y la conciencia del tiempo final comienza a dominar nuestros pensamientos. La vida se transforma así en un camino que conduce a un fin inexorable, a la desaparición de todo lo que fuimos como entidad viviente. Por ese motivo, el nombre del libro pretende hacer referencia a esa realidad, haciéndolo sin tapujos, con una mirada descontraída, que ante lo inevitable intenta al menos un cierto toque de humor.

-¿Cuál es tu opinión, ya tomando algo de distancia, sobre el resultado final de este trabajo que terminó en “Camino al Cementerio”?

-Lo fundamental es conocer la opinión de los lectores, porque es en ese terreno donde se juega el objetivo de comunicación al que me referí antes. Si bien hasta el momento el feedback ha sido positivo, su publicación ha sido aún muy reciente. La literatura es una materia inexacta por antonomasia y en ella juega, quizás más que en cualquier otra, la subjetividad de las personas. Desde mi punto de vista, lo percibo como una primera meta realizada, y me reconforta que el libro haya podido salir a la luz y que esté presente en las librerías.

-¿Qué inspiró un cuento cómo “Regreso a la oficina”? ¿Cuánto de vivencial hay en él? ¿Es ese uno de los ejes del libro – cómo lo cotidiano deviene aterrador?

-Siempre hay algo vivencial en la ficción, aunque sólo sea en cierta medida. Las personas que se desempeñan en un trabajo saben que a veces hay un pequeño hilo que puede separar lo que podría llamarse una situación estable de una situación de pérdida de la fuente de sustento. La posibilidad de desempleo, la ruina de las empresas, las malas relaciones laborales pueden provocar un desenlace aterrador, haciendo que todo el mundo preexistente se venga abajo. A veces esas situaciones aparecen en forma sorpresiva, pero en otras ocasiones, se adivinan ocultas tras disimuladas formas, se temen y producen escalofríos. En el cuento, esos temores se hacen tangibles, tomando formas oníricas que se confunden con la realidad.

-¿Qué tan correcta es una lectura que nos remite a Kafka al enfrentarnos a un cuento como ser “Los perros cimarrones”, donde opera una metamorfosis y se instaura un nuevo orden en la realidad del narrador?

-Kafka es un escritor netamente simbólico. La metamorfosis a la que alude, más que a la forma física, alude al estado de ánimo del personaje, que incapaz de adaptarse a una sociedad que lo asfixia, se asimila a un insecto, identificándose con toda su fealdad e incapacidad de comunicación. “Los perros cimarrones”, por su parte, pretende ser un cruce entre la realidad urbana y las voces mudas de la naturaleza, producido por la casual presencia de estos animales en el campo visual del protagonista. De cierto modo, hay en ellos una forma muda, salvaje que lo atrae, que le provee una respuesta más profunda o auténtica.

-En general, más allá de que afecten o no este libro, ¿cuáles son tus referentes literarios y por qué?

-La escritura me proporciona placer cuando logro encontrar mi propio lenguaje, mi forma de decir las cosas que me conmueven. En ese sentido, no podría identificar claramente autores que hayan sido referentes de mi escritura, aunque todo escritor es permeable, consciente o inconscientemente, a los textos que lee. En cuanto a los textos que me han parecido geniales podría mencionar algunos cuentos de Borges, Onetti, Bioy Casares, Salinger.

-El último cuento (“Los chicos perfectos”) es el que porta el mensaje más esperanzador de todos. Es una historia donde el corazón humano triunfa ante las negatividades rutinarias de la vida, llegando incluso a iluminar al lector. ¿Ese efecto fue buscado? ¿Considerabas particularmente importante que el libro concluyera de ese modo?

-El amor, en este caso el de pareja, es lo único que más allá de las imperfecciones cotidianas, hace realmente valiosa nuestra presencia en este mundo. El cuento “Los chicos perfectos” pretende reflejar, quizás en cierta antítesis aparente con el resto de los cuentos del libro, ese sentimiento que nos da fuerzas para enfrentar las desventuras de la vida cotidiana. Digo antítesis aparente porque una realidad no sustituye a la otra, sino que la complementa, permitiendo que en nuestro fugaz pasaje por el mundo asomen chispas de la felicidad deseada.

-¿En qué otros proyectos que se puedan conocer está embarcado Iche Marx?

-Estoy comenzando a escribir una novela. Una experiencia nueva, con todas las complejidades que implica, y con todo el goce que significa asumir un nuevo desafío importante.

 
 

   

 
 

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.

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