Federico Eisner Sagüés

Bicho alquimista, entrevista a Federico Eisner

Federico Eisner Sagüés publica en el 2008 su libro de poemas: “Bicha”. Es un libro que está dividido en tres escenarios habitados cada uno por diez poemas.

“La bicha” se arrastra por las páginas, se enrosca, muda de piel, es maldecida, se avergüenza, miente, quiere dejar de mentir, es niña corrompida, envicia con sus ciclos.

“Me parece interesante preguntarnos si nuestra praxis poética pasa o no por el hecho de escribir, de publicar y esas cosas, o si se trata de gestos, de humildes actos llenos de preciosismo y brutalidad.”

-¿Qué es la Bicha para Federico?

-La Bicha es mi reconciliación con la oscuridad, un juego con la cábala. El poeta Manuel Barrios dijo hace unos años sobre el Bicha “es la creencia de que el nombre convencional de algo o alguien tiene la posibilidad de cambiar la fortuna del que lo dice”. Pero en términos más históricos es también una forma de volver a Uruguay, que es mi infancia y también desmitificarlo y descargarlo de tanta aura.

-Naciste el 13 de agosto de 1977. En el Horóscopo chino sos serpiente. Sos químico y el símbolo de la Farmacia también es la serpiente. ¿Cuánto tiene que ver esto con escribir Bicha?

-Te confieso que no había reparado en el ícono de los farmacéuticos, tal vez, justamente porque no soy de ese gremio. En lo del horóscopo chino claro que sí. La serpiente produce venenos, los cuales cíclicamente en la historia se transmutan en remedios milagrosos, como terapias contra el cáncer o incluso para el sida se investigan actualmente (no debemos olvidar que alguna vez el arsénico fue considerado un remedio milagroso). Esa dualidad me parece muy típica de las víboras. Pero la verdad es que mientras escribía el libro, cuando intentaba terminarlo para poder publicarlo de una buena vez, e incluso después de publicado, nunca pararon de aparecer nuevas iconografías, semióticas, traducciones e interpretaciones de este reptil. Pero nunca pretendí ser absoluto en el tema. Es un tema demasiado universal, y es imposible hacerse cargo de todo lo que se ha escrito al respecto. Utilizo a la víbora para mi tema de fondo, no para hablar de ella en realidad.

-A lo largo de todo el poemario la palabra serpiente no es nombrada salvo en dos citas de Andrés Kalawski y Pascal Quignard. ¿Trae mala suerte pronunciar su nombre?

-Bueno, de eso se trata el juego, de que es yeta y por eso en vez de decir su nombre digo todos sus nombres, justamente en el poema “Tantos nombres”, donde también dice “la marserpien”, en honor a Marcela Saldaño, una amiga poeta chilena. Es una cábala que la conozco principalmente asociada al mundo del teatro, por eso lo de los Escenarios. Sin embargo sí uso en otros poemas la palabra culebra e incluso yara, que para mí tiene mucho más sentido por mi infancia al norte de Salto, donde nadie dice serpiente normalmente. De hecho la imagen de portada es la curva del cuerpo de una yara, con sus teléfonos de la desesperanza.

-Organizaste junto a Carlos Soto y Verónica Eisner desde 1996 al 2001 en la Facultad de Química de Santiago de Chile, un ciclo literario denominado: “Alquimistas Poetas”. Podrías hablar de ese cruce entre la Poesía, la Química y la Alquimia.

-Qué emoción, nadie pregunta ya sobre Los Alquimistas, como si eso hubiera pasado en otra vida. Carlos y mi hermana actualmente están casados y tienen dos hijos. Pero en ese entonces estudiaban en la Facultad de Química de la Universidad de Chile, donde yo entré un poco después. Creo que la idea original es de Carlos y supongo que lo del nombre también, una marca que funcionó muy bien y que en la práctica tenía mucho sentido. La verdad es que la nuestra era una facultad de un gran nivel técnico, pero en aquella época de muy poco cruce disciplinario con áreas “blandas” del conocimiento, y por lo que sé eso sigue sin cambiar mucho. Con decirte que ni cursos de historia de la ciencia teníamos, y por supuesto nadie se cuestionaba las verdades científicas, aceptando el mundo físico sin mayor reflexión. Así que hacer un encuentro de poesía en aquella Facultad era algo que descolocaba tanto que lo hizo muy llamativo para mucha gente de muchos lugares de Santiago. Para los estudiantes, para nosotros mismos, e incluso para algunos profesores y funcionarios de la Facultad era un desahogo intelectual y una suerte de verdadera transmutación (la única posible) dentro de un espacio que no incorpora ese tipo de discursos. Y para los escritores de afuera era una rareza imperdible. Lo importante es que si bien había invitados a leer, no había programa y era de micrófono abierto y duraba hasta que el último entusiasta pudiera leer, o hasta que nos echaban.

Respecto de la Alquimia, desde siempre me interesó, o desde que me interesé por la química, sobre todo por la Espagírica, que es la parte práctica y artesanal de la Alquimia, digamos, la protoquímica. La de los tipos que por siglos empíricamente fueron descubriendo cómo se transformaba la materia. Lo genial es que pensaban mucho en el significado de lo que hacían y sus consecuencias para sus propias almas, las cuales eran realmente la piedra filosofal. Aunque igual buscaban oro y materiales valiosos, y de hecho ahí están los informes muy serios de cómo habían logrado unos pocos gramos de oro a partir de varios kilos de escoria de plomo, todo muy delirante y genial. Además para un estudiante de química que le digan que Newton o que Gay Lusac eran alquimistas, imaginate, te cambia todo el panorama. Te hace entender que el discurso duro científico y disciplinario es muy reciente, apenas un niño superdotado en plena pubertad.

-Formas parte desde el 2007 del movimiento Descentralización Poética, ¿de qué se trata?

-Lo que pasa es que en Chile, mucho más que Uruguay aunque cueste creerlo, el centralismo político y cultural, es muy duro, muy violento y es activo, tanto por parte del Estado como de las personas. La idea de Descentralización Poética nació de Óscar Saavedra, Marcela Saldaño, y otros poetas allá por el 2007-2008, con el fin de promover una forma diferente de congregarse en torno a la poesía, en momentos en que otros grupos de poetas jóvenes y no tanto, afianzaban proyectos muy canonizadores.

Descentralización se propuso llevar la poesía a las poblaciones incorporando a los poetas locales, realizando lecturas, talleres y eventos en todo Chile, y mucha transdisciplina, especialmente con la música, que fue por donde más involucrado estuve. Se logró mucho especialmente en el primer tiempo, incluso de forma viral. Fue interesante cómo los encuentros Descentra comenzaron a replicarse localmente en decenas de localidades de Chile, incluso sin la asistencia de los “fundadores”, incluso en Perú y Bolivia llegaron a hacerse algunos Descentra, complemente organizados desde su lugar.

El movimiento está ahora en una fase de letargo, por muchas causas. Es uno de los riesgos de toda red descentralizada, lo dice la teoría de redes.

-Actualmente estás cursando un Magister en Musicología y formas parte de Fotogramas Trío. ¿Crees que se puede escribir poesía para ser cantada?

-Creo que toda poesía se canta o suena. Justamente estoy investigando este tema para mi tesis, la idea de Joyce de lo “verbivocovisual”. Creo que en algún momento de la racionalidad y de la academia europea, el “campo unitario” (citando al musicólogo chileno Jorge Martínez) fue lobotomizado produciendo un desarrollo menos conectado de la música y la literatura. Sin duda esto produjo muchas grandes obras “autónomas”, pero también se perdió mucho. De ahí tantos problemas en relación con el cuerpo, la voz, lo femenino y la alteridad.

-En Santiago de Chile, sos editor de Ediciones del Temple desde el año 2000. ¿Qué visión tenés de la poesía chilena y uruguaya actual?

-Pienso en qué responderte y se me complica, porque parece que pienso con menos fronteras ahora, y eso me gusta. Menos fronteras nacionales, por supuesto, pero también disciplinarias. Claro, eso divaga cualquier respuesta específica, porque pienso más en Latinoamérica o en cualquier parte del mundo, en la circulación, en el impacto que pueda o no tener lo que estamos haciendo, que obviamente no es tan sólo escribir. Me parece interesante preguntarnos si nuestra praxis poética pasa o no por el hecho de escribir, de publicar y esas cosas, o si se trata de gestos, de humildes actos llenos de preciosismo y brutalidad. Y con nosotros me refiero a un nosotros muy amplio, que por supuesto involucra y transforma a todos los escritores, músicos, performers, raperos, dibujantes, cosedores de libros…

¡Muchas gracias Federico!

Federico Eisner Sagüés. Nació en 1977, en Montevideo. Reside en Santiago de Chile desde 1987. Estudió Química en la Universidad de Chile, trabajó en conservación de pinturas, y es bajista eléctrico integrando varias formaciones. Dirigió el taller de Balmaceda Arte Joven de poesía y rock (2008), desarrollando esta fusión en ImproSesión. Trabaja como bajista y productor musical. Sus trabajos se pueden escuchar en myspace.com/fedeisner.
Es autor de los libros Pequeño compendio para un amigo (Ed. Del Temple, 1997) y Bicha (JCSáez Editor, 2008). Poemas suyos aparecen en 30 Jóvenes Poetas (Universidad Playa Ancha, 2004) y en el disco Poetas-Chile Siglo XXI, Vol. 7 (Rayentru, 2004). Trabaja como editor de Ediciones del Temple desde el año 2000.

En 2011 publicó en Revista Laboratorio de musicalización del poema Declaración de Principios del poeta chileno Jorge Velásquez. http://www.revistalaboratorio.cl/2011/12/poesia-sonora-2/, y también el mismo año publica: Antologia Lof Sitiado: Homenaje poético al pueblo Mapuche, compilado por el poeta Jaime Huenún.

 
 

   

 
 

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Andrea Estevan

Andrea Estevan

Nació en Montevideo el 9 de Julio de 1974. Es Escribana Pública, Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, y egresada del Centro de Estudios Judiciales del Uruguay. ( C.E.J.U). Se desempeñó como abogada asesora en Centros de Mediación del Poder Judicial, y participó en la Comisión de Negociación, Mediación y Arbitraje de la Asociación de Escribanos del Uruguay. En el 2008, obtiene su primera mención en el concurso de narrativa organizado por la cAsa de Escritores del Uruguay, estando el jurado integrado por Omar Prego, Mercedes Rosende y Dina Díaz, e integra la publicación " 7 Jóvenes Narradores 7". Su cuento está publicado en el suplemento cultural de la revista “El Derecho Digital”. Actualmente participa del proyecto “Sincronías París-Montevideo” con la artista plástica y escritora Cathy Burghi.

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