BART CALERO

BART CALERO + ESCULTURA

“Me motiva la búsqueda de la identidad, el arte, la espiritualidad. Comunicarme a través del arte, acceder a un mundo interior mío. ”

Bart es un escultor barcelonés de orígenes andaluces, que a sus 36 años resolvió dejar una vida que él define como “exigencias de una sociedad capitalista” para dedicarse de lleno al mundo artístico, que aún no sabía le sería tan propio. En búsquedas inagotables por encontrarse, cursó periodismo y psicología. Este 2019 lo encuentra con un espacio de más de 400m cuadrados dedicado a la creación de arte y eventos relacionados con este llamado Laterca, un premio a cuestas por su obra Disociación, participaciones en festivales artísticos y encaminado en la segunda titulación en la Escola Superior de Disseny i Art Llotja, Barcelona. Su obra, incipiente en el mundo artístico catalán, se centra mayormente en el capitalismo, la identidad, el condicionamiento.

“Antes… Me sentía motivado por banalidades típicas: viajar, conocer gente, ganar bien… pero mis inquietudes profundas estaban intrincadas. Provengo de una familia de clase social media baja, donde nadie estudió. Tenía una carga por no haber estudiado. Desde muy pequeño trabajé en la construcción y luego tomé trabajos como comercial. Y yo tenía esta desesperación por estudiar… una especie de “Titulitis”: la necesidad de títulos universitarios para sentirme aprobado. Incluso un grado superior en ese momento me parecía poco. Entonces me inscribí en periodismo a mis 30 años. Después de cursar dos años lo dejé y comencé a estudiar psicología, que también dejé tiempo después… Comencé a sentirme ahogado, y no entendía por qué, si cumplía con muchos de los patrones que se me exigían para ser una buena persona en una sociedad capitalista patriarcal europea: hombre, europeo, blanco, con un buen salario”

Relata que en Roma, tiempo antes de dedicarse a la escultura, un vidente le dijo que recorrería el mundo con el trabajo de sus manos. Riendo, bromeó con que quizá haría escultura, ya que como mecánico no se visualizaba.  “Yo siento que no quise ser artista, que el arte me buscó a mí… Antes, haber dejado estas carreras me frustraba, lo veía como un fracaso. Ahora lo veo como una virtud: supe buscar, arriesgarme e irme al darme cuenta que no era lo mío…” 

Finalmente en 2017, con una situación laboral favorable, en una empresa donde lo estimaban y hasta le crearon un cargo para que no renunciara, resolvió dejar todo e irse a recorrer el camino de Santiago durante un mes con el propósito de reflexionar sobre su vida. Días previo a la partida, una amiga lo llamó para proponerle que realizara las pruebas de dibujo necesarias para entrar a la escuela de Superior de Arte y Diseño, a lo cual accedió. “Cuando hice las pruebas todo eso cobró sentido.”

Su primer año en la escuela lo describe como una necesidad de vomitar la visión sobre una serie de experiencias propias. “Y el primer año vomité mucho” señala riendo. “La gente cercana a mí se reía de que constantemente empezaba y dejaba carreras, y yo casi me río de mí mismo también.”

Me muestra una escultura que talló en este período donde se cuestionaba a sí mismo y los patrones que lo condicionaban. Es una mujer de tamaño medio, hecha en yeso, y turquesa, llamada Antivenus, que llama la atención por la brutalidad de su acto. 

“Es una estatua de una madre abortando a su hijo. Pero es un aborto conceptual, como si antes de nacer ya hubiesen abortado a ese ser real, antes de conocerlo, antes de dejar que se desarrolle… es muy sutil, pero tu vida queda determinada. A veces me pregunto, ¿qué ropa vestiría yo si fuese totalmente libre? ¿Cuáles serían nuestras elecciones reales?”

“Disociación en este sentido es una obra autobiográfica. La instalación representa lo que era yo antes de realizar el camino de Santiago. La obra tiene tres elementos. Un sillón, un marco de un espejo burgués y las cintas de video que salen del espejo hacia el sillón. Son casi 10km de cinta. Esa obra era yo, sentado en el sillón, intentando mirarme, preguntándome qué estaba haciendo con mi vida. Y la respuesta del espejo era que yo no estaba viviendo mi vida, eran todas películas, mientras mi verdadera identidad estaba escondida detrás de todos esos roles de hombre, blanco, gay, europeo, con buen salario… Detrás de todas esas cintas yo no me podía ver.”

Ganó con Disociación el primer premio en el primer concurso que se presentaba, “Arte Inquietante y Bizarro”, para luego ser expuesta en Arnit Campos, un festival de arte en Mallorca. 

“Aún en el arte se me representa esta dualidad. Una parte mía sigue necesitando aprobación, ser un artista conocido, vender… pero la otra sólo quiere vomitar…  Yo quiero hacer un grito a la sociedad y llamar desde el arte a cambiarla. Vivimos lejos de nuestra esencia. Creo que la revolución última es la espiritual, sobretodo en esta sociedad materialista del siglo XXI. Prestar más atención al ser más interno, meditativo: somos más de lo que vemos, una energía holística, un espíritu parte de la naturaleza… y para esto se necesita ver la vida desde otra perspectiva”.

 

www.bartcalero.com

Ig: @bartcalero

 

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Melania Geymonat

Melania Geymonat

Desde chica me he sentido motivada por contar historias, escribirlas, diseñarlas, actuarlas... ¡todo lo que pueda! Por ello en paralelo a mi carrera en Medicina he estudiado arte en diversas formas. Gracias al modo en que crecí tengo mucho aprecio por el valor de las pequeñas cosas, de la simpleza, del valor humano. Es lo que busco en las historias: personas que llevan a cabo aquello que les motiva más allá de las adversidades, ¡o con todo el viento a favor! Artistas que buscan la comprensión. La expresión. La comunicación. La contribución última a una sociedad de la que somos parte. Sentir que el mensaje que agregamos a este mundo, tan colapsado de información, es necesario. Importa. Motiva. Contribuye.

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