Fernando Sicco - Aquello

Aquello – Fernando Sicco en Centro Cultural de España

-Has dicho que hacía ya unos años no mostrabas obra dado que estabas dedicado a la gestión del EAC, ¿qué creés que hizo que ahora, en este momento, decidieras hacer esta exposición y qué creés que cambió en vos en estos años?

La decisión de exponer la tomé hace un par de años. Primero hubo un intento de integrar una pieza a una exposición colectiva que luego no se concretó. Y luego vino la decisión de pedir sala para una instancia individual. Las obras se vienen gestando a lo largo de estos años, no es fácil precisar desde cuándo. Inversión o El vientre del escarabajo fue la primera en estar lista, las otras finalizaron como procesos en los dos últimos años, aunque la gestación seguro se inició bastante antes. Soy lento en general cuando se trata de producir arte, postergo las acciones, a veces pienso quizá demasiado. El otro plano, el institucional y de gestión, tiene mucho peso por la dedicación que le he dado desde 2009, y el gesto de volver a exponer es también un modo de “sacudirme” un poco la institución y alivianar la carga para reabrir otras puertas haciendo lugar a mi propio deseo. Creo que estas obras retoman algunos intereses que ya estaban en mi producción anterior y agregan riesgos nuevos. Digamos que la fotografía y el video eran mi zona de confort, y que al trabajo objetual o volumétrico había hecho una aproximación más tímida, aunque en cuanto a la administración del espacio y las instalaciones siempre me sentí muy cómodo. También en estos años he alentado a tantos artistas a tomar esos riesgos con el respaldo desde lo institucional, que seguramente yo mismo sumé confianza, sin dudas.

Habría que ser muy rígido para estar desde su creación al frente de un espacio de arte como el EAC, durante ocho años, y no sentirse modificado de varias maneras. Quizá algo de la habilitación que propicié para otros también terminó habilitándome más a mí mismo, a pesar que dentro de una línea de pensamiento -bastante extendida y prejuiciosa- gestión y producción de obra no parecen compatibles.

 

-¿Cómo se fue gestando Aquello?, ¿qué aparece primero: la idea, el significante con que elegís agrupar lo que mostrás, todo junto? Contanos algo de la intimidad de ese proceso.

Las piezas que componen esta exposición surgieron todas con independencia entre sí, ninguna trajo a la otra como causa. Es al pensar en la necesidad de exponer que surge la pregunta por el denominador común, casi a modo de interpretación, de mirada curatorial. Inversión o El vientre del escarabajo, surgió de la experiencia doméstica del uso del quita pelusas y mi reticencia a desechar esos residuos que empecé a ver como bellos. Luego vino el proceso reflexivo que me lleva a plantear la obra como operación conceptual.

La bomba y Opacidad surgen de la acumulación de documentos de indagaciones médicas, en el primer caso con el sonido de un ecocardiograma que me fascinó la primera vez que lo escuché, y en el otro con imágenes a las que busqué dar densidad biográfica. Escala 1:55 la empecé a pensar poco antes de cumplir cincuenta años (tengo 55, ya ves que soy lento), y Chances es la más nueva: el año pasado en Londres compré los doscientos dados diminutos en una tienda de diseño, y curiosamente la cajera me preguntó qué iba a hacer con ellos; mi respuesta fue “Maybe a piece of art…?” (Quizás una obra de arte?). En este caso estuvo primero el material y luego se disparó el proceso, que terminó en tres instancias de rodaje y posproducción, para llegar al producto final, que tiene un dispositivo físico y espacial de exhibición bien específico.

 

-En el catálogo hablás de la abundancia de obras e información en arte y del efecto de agobio que esto puede tener en vos como artista y alentás la esperanza de ”alguna idea que alumbre con la ilusión de ser nueva”, ¿en qué sentido entendés lo nuevo hoy?

Bueno, creo que la frase que recortás contiene al menos una respuesta, no? Entiendo lo nuevo como ilusión. En el doble sentido de ilusorio y alentador. Hay algo de espíritu de la época, quizá, en la que me tocó vivir, en esa especie de saturación y desencanto posmoderno, mezcla de aburrimiento y falta de confianza en la noción de progreso. Pero también específicamente, en mi caso, porque no tengo un tipo de pensamiento ni una actitud propicia para la acumulación de información; siento que fui muy teórico hasta los treinta y pico y después me harté. En el campo del arte el tema de la novedad es complejo, primero porque los criterios dependen de la difusión de las obras y autores, de su ingreso o no en el “mainstream”, y de una actitud bastante extendida e inhibitoria también a la hora de apreciar obras, que es la de decir “esto ya lo hizo fulano en tal fecha…” Hay que encontrar un equilibrio entre el conocimiento del campo y la posibilidad de mantener cierta inocencia, de producir con frescura y en conexión con el propio deseo. Si se es honesto con los procesos propios, y se está abierto a la experiencia, el resultado tiene la chance de ser bueno. Los sabelotodo en arte son insoportables, yo necesito descubrir cosas por mí mismo.

 

-¿A qué desnudez dirías que te referís en Nunca suficientemente desnudos- texto que se lee en una de las piezas de la exposición- y en qué sentido la desnudez sería algo a aspirar, si es que lo entendés así?

En Opacidad, que es el título de esa pieza, aludo no a la desnudez como aspiración sino como imposibilidad. Usando placas de resonancia magnética o radiográficas mezcladas con otras diseñadas por mí, con contenidos tales como los pasajes con los que vinieron mi padre y mis abuelos desde Italia en 1951 o la caldera de uso cotidiano en mi casa, busco mostrar cómo lo real escapa siempre a la indagatoria. Las herramientas de tecnología médica exploran y develan algo a través de una interpretación de datos, pero también velan; la genética se hunde en la historia relatada que tiene un aspecto documental y otro perdido para siempre; la vida cotidiana incluye objetos que pueden decir mucho de nosotros mismos y adquirir vuelos simbólicos o imaginarios pero también son banales. En ese sentido es que la completa desnudez aparece como imposibilidad: al mismo tiempo que siempre estamos en evidencia, nunca atrapamos del todo lo real desde la perspectiva de la existencia humana.

 

-¿Pensás que habría un lugar para hablar de lo autoficcional, la ficción biográfica subjetiva, personal en esta muestra? Si es así ¿qué tensiones encontrás entre ese plano de la experiencia- en tanto además venís del campo del psicoanálisis- y el campo de la experiencia colectiva, común?

Exponer es un acto de comunicación, siempre. Partir de lo autorreferencial es un camino válido, como puede serlo también partir de una investigación de campo. Mis trabajos se vinculan a búsquedas que tienen que ver con la experiencia, con la existencia, y así como en su momento busqué respuestas o nuevas preguntas en el psicoanálisis también lo hago en el arte. Me refiero a que no parto de una formación estética en particular, ni me guían intereses formales como prioridad, pero tampoco busco trasmitir contenidos como algo directo, obvio, o como transcripción panfletaria de una teoría. Las búsquedas que estaban presentes en los montajes con fotografía analógica que hacía a fines de los años ochenta en el laboratorio están hoy cuando, como en el caso de Escala 1:55, me asocio con otros para lograr un producto que mezcla aspectos performáticos, conceptuales y de tecnología digital aplicada. Esta obra es muchas cosas al mismo tiempo: un autorretrato imposible, pero veraz, que contiene la paradoja que señalo en el texto, de una familiaridad sujeta al tiempo y ajena al tiempo a la misma vez; un posible desorden en la genealogía y una tensión allí donde todos somos narrados por otros. Pero también hay amor, amor por mí mismo y por la vida, hay placer y diversión. Creo que los mayores logros en arte se producen cuando una obra es polisémica, cuando tiene capas, cuando dispara sentidos posibles en varias direcciones, y existe como tal cuando a la vez se constituye en una experiencia para otros que no son su propio autor.
-El miércoles 29 de marzo a partir de las 18 horas Fernando Sicco estará en el CCE para acompañar la visita de los que deseen recorrer la exposición y conversar sobre las obras.

Desde el 14 de marzo hasta el 3 de mayo de 2017

 

Fernando Sicco (Montevideo, 1961), es psicólogo y se formó en psicoanálisis, fotografía, video, expresión corporal e improvisación. Actuó como docente y consejero en el ámbito universitario de la transición democrática, y como gestor cultural principalmente en el ámbito de las artes escénicas a nivel local e iberoamericano. Dirige el EAC / Espacio de Arte Contemporáneo del Ministerio de Educación y Cultura desde su creación. AQUELLO es su sexta exposición individual desde la primera en 1991, y ha participado de catorce instancias colectivas en nuestro país, Argentina y España. Biografía: CCE

 

Imagen portada: Catálogo Aquello – Fernando Sicco

(Visited 43 times, 13 visits today)

Fernando Barrios

Fernando Barrios

Fernando Barrios Boibo: Integra el Programa de formación permanente y curaduría del fac (fundación de arte contemporáneo) y el staff editorial de la revista HUGO. Realiza crítica literaria en revista Relaciones y de arte contemporáneo en Cooltivarte. Poeta y narrador. Ha publicado: en prosa El sótano y otros cuentos, Desaforismos, apócrifos y otras herejías, en poesía Parto de gallina, Desamorados o del tiempo perdido, Tri(i)logía y Vórtice textual: caja­juego con textos. Practica el psicoanálisis; miembro de la ecole lacanienne de psychanalyse







Recomendaciones destacadas