imagen - ANTONIO BIRABENT Y ALBRÍO Fotógrafa © Noelia Delfina

Antonio Birabent y Albrío Cierran El Ciclo “Confluencia” (Centro Cultural Rojas)

Unificar generaciones mediante un sentir común por la música es el propósito del Ciclo Confluencia, que este año alcanzó su octava edición. Esta entrega supo combinar en el mismo escenario a artistas como Leo García con Sobrenadar, y a Abril Sosa con Fernando Conde – músicos con años de trayectoria, y otros que están esbozando su camino. Y para el cierre, Antonio Birabent y la banda Albrío se dieron cita en un mismo marco, lo que resultó en una cabalidad de estilos y géneros en un único evento.

Cooltivarte tuvo el placer de estar presente junto a la fotógrafa Noelia Delfina (del programa radial Si No Te Gusta Lo Que Digo) y efectuar el siguiente registro.

El viernes diecisiete de octubre Antonio Birabent compartió el escenario del Centro Cultural Rojas con la joven banda Albrío (Nahuel Iervasi, Diego Galli, Francisco Carbone y Francisco Ramos), cerrando así la octava edición del Ciclo Confluencia.

La producción discográfica de Antonio Birabent comenzó luego de su debut en la película “Tango Feroz”, no viéndose nunca mermada por su labor actoral en series como “Verdad Consecuencia”, “El Tiempo No Para” y (más recientemente) “Graduados”. A la fecha, Birabent registra quince discos en su haber.  Artistas como Gustavo Cerati, León Gieco y Fito Páez han grabado en sus álbumes, y en 2011 llegó una colaboración integral con su padre, Moris – una de las figuras fundacionales del rock argentino.

Por otro lado, Albrío se formó en el barrio de Avellaneda, donde residen todos sus integrantes. “Albrío” es una palabra inventada, nacida de la unión de dos nombres que su cantante Nahuel prefiere mantener velados. A ellos les correspondió darle la bienvenida al público, en un set de una media hora donde repasaron las canciones más endémicas de su disco “Ciudad” como “Pasajeros”, “Ciclo” y “Casi Una Eternidad” – composiciones donde el tiempo del alma deja de corresponder con el de la existencia, creando un singular estado emotivo.

La banda (acompañada por Bruno Valente de Capitán Cactus) también supo detenerse en sus orígenes, e interpretar “De Las Letras de Tu Nombre” de su EP “Increíble”. Pero lo más interesante fueron las canciones de un futuro disco que permiten entrever el conflicto de mundos interiores que se resisten a sus destinos esenciales.

El nexo explícito entre los dos artistas de la noche fue la canción “Montevideo”, compuesta por Albrío durante su primera visita a Uruguay en 2013. En el registro fonográfico contaron con el aporte vocal de Antonio Birabent, y en el Centro Cultural Rojas le cedieron la posta luego de interpretar la canción en conjunto.

Es resaltable (sobre todo si tenemos en cuenta el espíritu que alienta este ciclo) que Birabent también compuso una canción titulada Montevideo. La misma está incluida en su álbum “Buenos Aires” (2003), y las dos canciones revelan una afinidad compartida por nuestra ciudad – Birabent observa que “hay Buenos Aires en Montevideo”, y Albrío le canta a la existencia de “ojos nuevos” de este lado del río. Son composiciones que describen la fisionomía de la ciudad, nombrando barrios y describiendo la clase de detalles que son vistos como más idiosincráticos por nuestros hermanos argentinos.

El set de Birabent alternó canciones primigenias con composiciones como “Promesas” (de su álbum más reciente, “Lápiz, Papel y Guitarra”), y  otras como “Río En Espiral”– un tema folclórico de su disco “Cardinal” (2000), que sería notoriamente versionado por Mercedes Sosa.

Birabent se presentó junto a Mauro Scaparro en bajo y Alejandra Moro en batería, los músicos que habitualmente lo acompañan en las presentaciones en vivo de su nuevo disco.

El legado familiar cobró entidad con “Brasilero & Guaraní” de “Familia Canción” (2011), álbum que lo situó con su padre Moris en el estudio por primera vez. El disco también es destacable por significar el retorno de Moris a un estudio de grabación desde 1995, cuando registrara “Sur y Después”.

Y también estrenó en vivo “Canción Número Cinco”, compuesta en su momento para la película post-apocalíptica “5-5-5”.

De sus temas propios, “Las Calles Se Llenaron De Sur” (de “Tiempo y Espacio”, 2005) ocupa un sitial aparte. Es una aguda relación de la monotonía en la sociedad actual, con un elemento autobiográfico que logra no ser preeminente si bien es la piedra angular de la composición.

Birabent ha declarado en más de una oportunidad que se considera un “autor ciudadano” – ese también es un punto de contacto con Albrío. Y a ambos los une un amor por la labor artesanal donde prima el decoro – tanto Birabent como los integrantes de la banda de Avellaneda creen en la gestión independiente; Birabent de hecho fundó su propia discográfica hace años.

Reconozco que hasta ese día, mi asociación más directa con su arte venía dada por su labor actoral en “Verdad Consecuencia”. Era una serie que seguía religiosamente a finales de los noventas, en una época que Internet no era una alternativa viable para procurar contenidos. La serie conformaba todo un ritual de medianoche, y el tema “Nos Siguen Pegando Abajo” de Charly García (cortina de una de sus temporadas) era el preludio perfecto para los avatares de los protagonistas.

No me percaté de lo mucho que me impresionaba su personaje (“Martín”) hasta pasado un buen tiempo, cuando comencé a notar que sus historias (a la merced de un dilema entre lo justo y lo correcto que lo tiene en una deriva constante) son las que recuerdo con mayor nitidez.

Finalizado el evento, tanto Albrío como Birabent y su banda saludaron al público en el hall del Centro Cultural – gesto que de hecho es común a todos sus conciertos.

A Albrío los conozco en persona desde su primera presentación en Uruguay. Incluso compartí un encuentro musical y literario con ellos hace unos meses, debido más que nada a su don de gentes y como lo logran plasmar en su quehacer artístico.

Pero nunca había tenido trato con Birabent. Y su presencia es imponente. Lo fue cuando salió al escenario a interpretar “Montevideo” con Albrío, lo seguía siendo cuando estaba en el hall saludando al público. Y arredra conocer a personas que manejan tan bien el lenguaje del silencio, y el de las miradas.

Pero cuando llegó el momento de presentarme, logré reunir un poco de valor y decirle exactamente lo que sentía: “qué bueno que es ser importante, pero qué importante que es ser bueno”. Sonrió entonces con una gran afabilidad, y en ese momento recordé al protagonista de “Verdad Consecuencia” en su fluctuar eterno, o (para citar una letra de Albrío) en ese “estar y no estar”. No lo recordé; lo tuve parado frente a mí. Y pude entender muy bien qué imagen nutría a cual, y qué tan genuina y profunda era (y es) su propia búsqueda.

Y me sentí privilegiado por haber sido testigo de esa confluencia perfecta en el Centro Cultural Rojas que –sin importar ni el espacio ni el tiempo– pudo lograr que las calles de la ciudad se llenaran de sur, y de todos los demás sentidos.

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.







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