Sr. Ángel Corpa, quien se presentará por primera vez en uruguay el próximo jueves 4 de setiembre (Sala Zitarrosa). © Denis M. Rivarola

Ángel Corpa por Primera Vez en Uruguay

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Oriundo de la localidad de Barajas de Melo (Cuenca), Ángel Corpa fundó el grupo Jarcha en 1972. Éste se convertiría en una figura totémica de los años de la transición española gracias a canciones como “Andaluces de Jaén”, “Cadenas” y “Libertad Sin Ira”.

Luego de la disolución de Jarcha (y de haber registrado catorce discos), Corpa inició una carrera solista donde continuó la línea que había trazado el grupo andaluz, musicalizando de forma monográfica la obra de poetas españoles como Eduardo Álvarez Héyer, Miguel de Cervantes y Rafael Alberti.

A horas de su arribo a Uruguay, nos recibió para intercambiar conceptos y reflexionar sobre lo que será su primera presentación en territorio uruguayo – experiencia que él mismo define como “cumplir un sueño”.

Por cuestiones políticas, en su momento usted tenía imposibilitado el ingreso a nuestro país. ¿Cómo veía Uruguay desde la distancia? ¿Hubiera venido antes de poder hacerlo?

Por supuesto, me daban envidia los comentarios de colegas de mi generación que han venido mucho por aquí, pues aquí te tratan de una forma diferente – aquí el público te recibe y te exige a la vez. Cuando tú ves un público implicado en lo que estás haciendo, te creces porque es lo más bonito que tiene este oficio: la capacidad de entregarse. En definitiva, yo creo que los conciertos no son ni más ni menos que un acto de amor a la gente que está allí. Tú planteas algo, y sientes que vuelve a ti multiplicado. Y yo no quería morirme sin sentir eso, y las carambolas de la vida me han hecho posible que ahora pueda hacerlo – yo creo que en la vida uno no debe hacer lo que quiere, sino lo que debe – y yo he dejado atadas cosas que debía dejar muy bien atadas para poder venir sin prisas a disfrutar, sin ningún límite temporal, y entonces estoy deseando de romperme el alma en el escenario, disfrutando de la gente.

¿Cómo se hace para enmarcar el pasado en el presente, como hizo Jarcha durante su carrera? ¿Con qué dificultades y riesgos se enfrenta quien se propone efectuar tamaña labor?

A mí me parece que tratar de seguir manteniendo el rol de eslabón de una cadena es muy importante, porque hay una gran parte de la cultura que hemos recibido que se nos ha transmitido de forma oral. El folclore raramente se ha escrito, se ha cantado. Y se ha ido transmitiendo de esa forma. Y a mí me ha gustado mucho el sentirme eslabón de esa cadena, de que no se corte. Entonces, yo siempre consideré como un pilar muy importante en la obra de Jarcha el trabajo de rescatar ese patrimonio cultural tan fantástico. Y yo creo que el único juez de una obra es el tiempo.

Y una canción te puede gustar más o menos. Pero cuando una canción cumple cien años, eso tiene sentido. Aunque tú no lo veas. Ese será tu problema. Pero eso tiene sentido. Esas canciones son patrimonios importantes porque han superado las barreras del tiempo, y son necesarios para que la gente tenga referencias claras.

Antonio Machado decía “el ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve”. Y en la música, a veces las personas pensamos que nos apropiamos de las canciones. Pero creo que en realidad son las canciones las que se apropian de nosotros. En su caso puntual, ¿cuáles de sus composiciones se apropiaron de más personas? ¿Y cuáles se apropiaron de usted?

Pues… ¡no me es fácil responder eso!

[Risas]

Pero –para tratar de remitirnos a algo concreto– ¿qué tema le pide siempre su público?

Hombre, a nivel de público “Libertad Sin Ira” es un tema que nunca puede faltar. Lo que me pasa últimamente es que me da la sensación que las canciones en sí mismas no son importantes. Es importante lo que propician de comunicación entre el emisor (que soy yo) y el receptor (el público). Entonces, en tanto en cuanto me faciliten el tránsito entre ese espacio que hay entre el público y el escenario me gustan las canciones. La canción que no me propicia una entrada grande en el ámbito de sensibilidad y de energía del público deja de tener sentido. Y por otra parte, verás que hay canciones que has escuchado en boca de Fulano y dices “qué canción tan mediocre”. Y en boca de Mengano dices “qué maravillosa canción”. Con lo cual, yo no le tengo mucho apego a las canciones, le tengo apego a lo que me provocan porque me permiten comunicarme con el público. Pero no a una canción en sí misma, porque finalmente no deja de ser un conjunto de música y de letra.

Estoy comenzando a comprender por qué un momento de su carrera la composición adquirió un rol secundario, y comenzó a interpretar temas de otros autores. Quiero preguntarle expresamente, ¿cómo es su relación con lo semántico? ¿Considera a veces que las palabras en sí son un problema para la expresión misma?

Yo no he tenido nunca problemas con eso. Me parece que la percepción que tenemos de lo que hacemos los artistas a veces no tiene una apoyatura en lo razonable. Seguramente hay respuestas que están más en el instinto que en la parte razonable que tenemos.

Contaban hace muchos años que cuando Federico García Lorca escribió el “Romance Sonámbulo” un montón de críticos se estaban haciendo pajas mentales en cuanto a lo que quería haber dicho con “verde que te quiero verde”. Unos interpretaban no sé qué, otros interpretaban no sé cuánto… y un día lo entrevistaron, y le preguntaron “¿Usted qué ha querido decir con ‘verde que te quiero verde’?”. Y dijo, “Yo no he querido decir absolutamente nada. Sencillamente me gusta cómo se articula ‘verde que te quiero verde’, tiene un ritmo que me gusta, sugiere una atmosfera casi pictórica…” y ya está.

Se parece mucho a varias anécdotas de Dylan, en las cuales se deslinda de sus composiciones, y arguye “no sé, no me pregunten, yo solo las escribí”. Es como una afirmación de esa creencia de que explicar composiciones equivale a matarlas. El artista no explica, el artista expone. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Sí, yo sería incapaz. Además, llevo ya mucho tiempo canalizando mi creatividad en el esfuerzo de convertir grandes poemas de grandes poetas en canciones. Y a estas alturas, no tengo ninguna duda de que no soy yo quien elige al poema – es el poema quien me elije a mí. Cuando terminé de hacer un monográfico sobre Rafael Alberti, estaba releyendo su obra y me pregunté “¿Por qué este poema y no este otro, si es maravilloso?”. Y es que este otro no me dijo nada. Éste llamo mi atención. Con lo cual, se forman unas relaciones muy extrañas, y yo no puedo contestar desde una perspectiva razonable. Forma parte más del ámbito oscuro, tenebroso, instintivo…

Y en concreto, ahora se presenta en Uruguay…

Me presento en Uruguay con las manos en los bolsillos. [risas]

Y un disco basado en la obra de Neruda, “Aquí Te Amo”.

Me da mucho gusto traeros esta obra, que es el resultado de cinco años. Un día caminando por la playa (a mí la playa me gusta mucho, porque me da para asentar cosas en mi cabeza) hice un cómputo real del tiempo que le he dedicado, y pasaban de las cinco mil horas. Y seguramente en ese tiempo (o con ese tiempo) uno tiene la posibilidad de pillar la onda de los poemas.

Neruda en este libro es un poeta muy jodido de musicar porque es un verso largo, la rima no es tan evidente… pero de todas formas, te sorprenderá lo bien que suena Neruda cantado cuando lo escuches.

Es un trabajo del que yo me siento absolutamente ufano, pero que no voy a presentar en España hasta que regrese. Y a Uruguay, no vengo a presentar este disco. Voy a cantar algunos de sus temas porque me apetece, porque me gusta. Pero no va a ser un espectáculo basado en este CD.

¿Siguen las trece pistas de “Aquí Te Amo” una secuencia, o respondió su orden a un impulso del momento?

Te digo casi lo mismo que con Alberti… yo tenía un sueño, y era no musicar a Neruda sino al Neruda de este libro. Es la primera vez que se hace un disco monográficamente dedicado a los “20 Poemas de Amor y la Canción Desesperada”. Y cuando empecé a trabajarlo, a bucear en él, estaba desesperado porque no le encontraba la punta. Y seguí, y seguí y un día encontré un hilito, el primer poema que se dejó musicar fue el número 15, “Me gustas cuando callas porque estás como ausente…”. Y ese día me dije, “pues imposible no es, si ha salido ese poema tienen que salir otros”. E hice acopio de más paciencia, de más trabajo. Y poquito a poco fueron saliendo hasta completar las trece obras que van en el disco. Y de todos los que yo he musicado, es el disco que más contento me ha dejado. Me parece que está muy bien cantado, muy bien tocado, muy bien compuesto… y está feo que yo diga estas cosas, pero las siento así.

Y en base a sus experiencias, ¿el amor se siente o se padece?

Se siente y se padece. Y se goza. Y se sufre. El amor es un tobogán que te sube a los cielos y te baja a los infiernos en 0,2. Y ¡ay de aquel que no sea capaz de subir al cielo y bajar al infierno por amor! Porque se está quedando absolutamente en blanco y negro. No va a vivir en color nunca. Pero no es fácil también abandonarse a esos extremos.

Hay quien dice que “amar es perder el control”…

Claro. Totalmente.

Y en la Zitarrosa, ¿con qué se encontrará el público? ¿Interpretará  canciones que no sean ni de Jarcha, ni de su carrera solista?

Sí, voy a cantar canciones de otros amigos con las que me siento perfectamente bien. Me parece que hacer un concierto exclusivamente con material mío es de menor calidad, y la gente agradece escuchar canciones que aunque tengan tu sello las reconocen porque las han escuchado muchas veces en otras voces. Y al público hay que darle todo el gusto del mundo. Es el que nos da de comer, el que justifica nuestra existencia. Y sin el público, uno deja de tener sentido.

Cada concierto cambia en un 50%, y ese 50% es el público. Y eso es mágico, y a mí me tiene atrapado absolutamente.

También cuenta con Lucía Gatti como artista invitada. ¿De qué manera se establece el vínculo, y cómo se conceptúa su participación?

Todavía no la conozco personalmente, pero me da mucho gusto que esté ahí por lo que he percibido en las cartas que hemos intercambiado y en alguna conversación telefónica. Lo que quería básicamente era disfrutar, y le plantee un repertorio grandísimo. Y ella me contestó un poquito asustada, y le dije “oye, que yo te mando todas estas canciones para que me digas cuales te gustan más. A mí me gustan todas, porque si no me gustan no las canto. Quiero que también me digas las que te gustan a ti. Me parece muy importante que encontremos una sintonía que nos permita sumar y multiplicarnos, y que lo que estamos haciendo juntos trascienda lo más posible. Mejor lo vas a sentir tú, mejor lo voy a sentir yo. Y mejor lo va a sentir el público”.

Y de su parte, usted es tanto pianista como guitarrista, ¿no?

Hay canciones que me suenan bien a piano, y no soy pianista. Y canciones que me suenan bien a guitarra, y no soy guitarrista. Y no entiendo por qué sí y por qué no, pero así lo siento. Por ejemplo, me encanta cantar tangos. Pero los toco a piano, a guitarra no me suenan. Con el piano les doy un acento que con la guitarra no sé darles.

En lo personal, ¿qué expectativas deposita en su primera presentación en la Sala Zitarrosa de Montevideo (y su primera actuación en Uruguay)?

Este oficio es muy complejo. Yo llevo cuarenta años dedicado profesionalmente a esto. Tengo hechos unos tres mil conciertos. Y no paro nunca de aprender una cosa nueva. El oficio de artista no acaba nunca, y cada día ves un horizonte nuevo. Y yo llevo cantando no sé hace cuantos años, y cada día les doy un matiz nuevo. Y digo, “¿cómo es posible?”.

¿Le genera alguna disyuntiva el hecho de presentarse en un país donde no es conocido como en la Madre Patria? ¿O todo lo contrario?

En España no me hago ni carteles. Yo la fama la he padecido, ‘Libertad Sin Ira’ fue un desmadre… Y eso de entrar a cualquier sitio, y toda que la gente te mire… yo lo llevo muy mal.

La fama es una servidumbre que no hay más remedio que aceptar, pero yo no puedo entender cómo hay gente que persigue la fama a cualquier precio, simplemente por el hecho de ser famoso. Hay de todo en la viña del señor.

¿Puede señalar un momento realmente memorable que le haya obsequiado la música?  

A mí la música me ha dado momentos maravillosos, y me costaría trabajo encontrar solo uno. Pero quizás fue la primera vez que cantamos en Jaén “Andaluces de Jaén”. Fue un momento muy complicado, en el escenario había más policías que miembros del grupo. Y la gente nos pidió cuando terminamos el concierto que volviéramos a repetir “Andaluces de Jaen”. Era un escenario al aire libre, un anfiteatro con unas cinco mil personas. Y estaba la gente de pie en las sillas, con mecheros y periódicos ardiendo. Desde el escenario era una cosa impresionante. Y cuando llegó el grito de Jaén, levántate brava… nosotros teníamos la emoción que ya nos impidió emitir un solo sonido. Y no me olvido nunca el grito de ese anfiteatro.

Y habiendo hecho todo lo que hizo, y siendo todo lo que ha sido, ¿quién será Ángel Corpa ahora?

Mira, yo hace muchos años escuché las “Coplas del Payador Perseguido” de Atahualpa Yupanqui. Y una de las estrofas decía más o menos “si me dicen señor, agradezco el homenaje. Mas soy gaucho entre el gauchaje, y soy nadie entre los sabios. Y son para mí los agravios que se hagan al paisanaje”

Me siento identificado en general con la filosofía que emana de ese poema. Pero en este hecho concreto, con ese verso que te acabo de decir. Cada vez tengo más conciencia de ser menos que un grano de arena en el universo. Y  cuesta trabajo llegar a esa conclusión, porque habitualmente nos amamos demasiado y ese amor no nos deja ver quiénes somos realmente. Y hasta que uno no logra verse como es, no puede crecer. Y yo me considero cada día menos, más humilde y menos capaz de pontificar o dogmatizar o hacer grandes formulaciones.

Se puede concluir, entonces, que a través del arte logró encontrarse a usted mismo.

Sí, porque estoy muy empeñado en intentar cada día ser mejor persona. Y tengo la teoría de que uno no puede ser un buen artista si no es una gran persona. Yo me planteo eso, y he notado que el propio planteamiento ya me produce felicidad. Y tratar de ser un poquito mejor cada día me estimula. La idea me gusta. Y descubro que cuando llego al escenario con ese equipaje doy mucho más. Y el secreto de esto para mí es dar cada día más. Porque cuanto más das, más feliz eres. Si uno no da, no debe esperar recibir.

Yo me siento en el escenario como en casa. Le decía a mis amigos antes de salir para acá que ya estaba muy ilusionado antes de poner los pies en Uruguay. Y estoy disfrutando de mi oficio ahora más que nunca. Yo estoy disfrutando más ahora que cuando empezaba. Porque ahora mismo conozco secretos que no sabía ni que existían. Entonces, yo disfruto ahora mismo como nunca. Y cuando tú eres feliz, no tienes problema en transmitir esa felicidad. Cuando estás lleno de eso, es fácil contagiar al público. Y yo estoy en ese momento súper-felicísimo, de sentirme muy bien conmigo mismo, muy en armonía, muy sereno. Muy en paz.

La música me ha tratado muy bien, tal vez porque yo también la he tratado muy bien a ella. Por la música me he jugado la vida cuando ha hecho falta. No recuerdo más que buenos momentos.

Ángel Corpa se presenta en Uruguay este Jueves 4 de setiembre a las 21:00 horas en la Sala Zitarrosa. Esta es la página en Facebook del evento.

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.

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