chuck berry - Foto: Federico Meneses

Alguien salve al rey – Chuck Berry en Uruguay

Todos sabemos o deberíamos saber lo que fue Chuck Berry para la música y el rock and roll como género musical. No sólo reinventó la forma de tocar la guitarra eléctrica, sino que sus letras fueron prácticamente igual de influyentes, escribiendo sobre chicas, autos y el rock and roll en sí mismo de una manera fresca y novedosa. Alguien contemporáneo y quizá más importante a Elvis, quien jamás compuso una canción oficial.

Es absolutamente surreal ver en vivo en el año 2013 a un músico cuyas grabaciones tengan muchas de ellas bastante más de 50 años.

Por supuesto las expectativas para el concierto debían ser mínimas teniendo Berry 86 años, pero lo que se vio ayer fue insano y retorcido. El problema no estuvo en el pobre Berry quien de a ratos se daba el lujo de tocar algunas notas dentro del tono y sin pifiar, sino en todo el macabro entorno que ni siquiera se molestaba en pasar desapercibido.

Los primeros segundos de «Roll Over Bethoven» ya anuncian lo que será la noche: una banda soporte tocando bases de rock con ocasionales solos, y un Chuck Berry haciendo lo que podía.

Eran segundos los pasajes en que todo no era tan incómodo. «No particular place to go», donde Berry casi no tocó la guitarra sino que se limitó a cantar, fue un poco disfrutable. Pero el resto no era otra cosa que vergonzoso, con Berry presentando canciones que no eran, o cantando fragmentos de canciones que no tocaba, o tocando canciones que el resto de la banda no tocaba.

Nada para culparle a él, sino a lo que había detrás de la cortina, aunque en este caso sencillamente se encontraba al costado del escenario, y era el impresentable productor, quien durante un intervalo pasó adelante presentado por Berry en un innecesario, protocolar y forzado encuentro para que el público le agradeciera al ‘hombre que me trajo aquí’.

Otra cómplice de un concierto completamente falso fue su propia hija Ingrid, quien entraba y salía del escenario, a veces a cantar, a veces a tocar la armónica (muy bien en ambas pero no es el punto), y a veces a orientar un poco a su padre, quien de ratos no entendía mucho qué estaba pasando.

Al menos el público no sólo llenó prácticamente el Teatro de Verano, sino que pareció disfrutar lo que veía y escuchaba, quizá inconscientemente para justificar la plata ida al acceso al Teatro esa noche.

El repertorio incluyó casi todos sus clásicos hits, incluyendo «Rock and Roll Music», «You never can tell» o «Nadine», con versiones tan impredecibles como desconcertantes, algunas culminando incluso antes del segundo verso.

El final con «Johnny be Goode» tuvo todos los condimentos para un evento inclasificable. Chuck llamó por inercia a 4 chicas del público para que suban a cantar la última canción pero el productor una vez más entró al escenario para decirle al oído que esa noche no iba a poder ser, dada (supongo), la arquitectura del Teatro. Luego llegaría finalmente el legendario duckwalk (con el productor que se le acercó perseguido de que pudiese caerse). Todo era así de decadente. Para finalizar la noche Chuck Berry decidió irse del escenario durante la canción para no volver, quedándose la banda y el resto de la gente que había en la vuelta llamándolo torpemente sin éxito.

El guitarrista rítmico (quien presenta a la banda para luego presentarse como Chuck Berry Jr.) intentó sin mucho sentido alentar al público gritando una y otra vez «Chuck Berry» a ver si el nombrado volvía. El recital de poco más de una hora terminó de una vez, dejando así un profundo sentido de compasión hacia un pobre hombre domado por gente verdaderamente cruel quien exprime el nombre de un ícono hasta sacarle la última gota.

Por otra parte Los Supersónicos quienes teloneaban dieron un divertido y sólido concierto del viejo y querido surf-rock, con muchas bromas entusiastas sobre la llegada al país de quien tocaría a continuación.

 

 

The Supersonicos abriendo el show de Chuck Berry – Teatro de Verano – Abril 2013 © Federico Meneses www.cooltivarte.com————————————————————

Posted by cooltivarte.com on Monday, April 22, 2013

 

 

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Agustín Fagetti

Agustín Fagetti

Nació el 28 de enero de 1991 en Paysandú, pero se muda con su familia a Rocha en 1993 y vive ahí hasta 2004. Desde entonces reside en Montevideo, donde termina secundaria en el liceo I.A.V.A en 2009. En 2009 y 2010 toma cursos de cine y empieza en 2011 la carrera de Realización Cinematográfica en la Escuela de Cine del Uruguay, donde se mantiene cursando. Colabora con una pasantía en el 30° Festival Internacional de Cine de Cinemateca uruguaya en 2011 y participa de rodajes diversos de cortometrajes estudiantiles de distintas generaciones curriculares y extra curriculares. Desde el 2013 miembro de ACCU - Asociación de Críticos de Cine del Uruguay. Desde 2011 como cuenta pendiente por su pasión por la crítica de arte, empieza a escribir reseñas musicales en su blog bron-yr-agu.blogspot.com, y algunos meses después comienza a colaborar en Cooltivarte.

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