Poesías Performáticas en el CCE - 30 de noviembre 2016 - Foto © Paola Scagliotti

Algo está pasando con la poesía

La diversidad de festivales y encuentros de poesía que se suscitan semanalmente en las principales ciudades del Río de la Plata da cuenta de un cambio en la poesía. Digámoslo bien: no en el poema sino en la forma en que se comunica. Una inclinación hacia la performatividad de la poesía hace que esta se acerque más al espectáculo, donde la palabra importa tanto como el cuerpo, la voz o la escenografía.

Esta tendencia tiene sus orígenes en los años ochenta aunque la poesía convertida en espectáculo existe desde las Vanguardias. Hacia mediados del siglo XX la Generación Beat le dio una especial importancia al recitado de los versos, mayoritariamente acompañados de música. Recuérdese las participaciones de W. Burroughs con Bob Dylan y Leonard Cohen o las de A. Ginsberg con Paul McCartney o Patti Smith.

Hacia comienzos de los 80 y aún bajo los regímenes dictatoriales, los países del Cono Sur comienzan a alternar el recitado poético con la puesta en escena propia del teatro y los happenings. Aparecen espectáculos pioneros como los de Alejandro Urdapilleta, Batato Barea, Humberto Tortonese y Fernando Noy en el Parakultural de Buenos Aires, los de Pedro Lemebel y Francisco Casas en Chile, los de Néstor Perlongher en San Pablo o los de Grupo Uno en Uruguay [1].

Todos ellos repercuten en la siguiente generación que hacia inicios de la década actual comienza a transformar los encuentros de poesía en algo diferente. Esta nueva camada de autores entiende la producción artística no como un proceso solitario e individualista sino como una red de interconexiones que da forma al contexto pero también a la obra. La escritura de poemas para ser leídos en ciertos espacios, con ciertas normas y cierto público da cuento de ello. Hay una intencionalidad diferente, ya que el texto se escribe no para ser leído sino para ser representado.

Por otra parte, el surgimiento de espectáculos de poesía que proceden de otros espacios culturales, como por ejemplo el Slam, es una señal indudable de esta actual transformación. Proveniente del boxeo, el Slam es un torneo de poesía a micrófono abierto en el cual cada participante cuenta con tres minutos para recitar su poema. Se realizan varias rondas hasta que vence la mejor actuación (no necesariamente el mejor poema), seleccionada por el público y un jurado oculto.

Celebrados tanto en Montevideo como en Buenos Aires, Santiago de Chile o Rosario, los Slam se han convertido en espacios de democratización de la palabra pero además, en verdaderas rampas de jóvenes promesas. Otros encuentros de mayor antigüedad, como la Ronda de Poetas (de Montevideo) o el Festival de Poesía de Buenos Aires colaboran a crear lazos entre los artistas y sus públicos. A su vez, han incentivado a que esa tendencia underground se expanda hacia otros espacios de difusión, como los medios de comunicación y las instituciones legitimadoras. Existen ahora segmentos dedicados al show de la poesía en programas de radio y televisión, en centros culturales y en universidades.

De esa manera, la poesía ha dejado de ser algo exclusivo de unos pocos iluminados por la musa y se ha convertido en una exhibición de la palabra, la sonoridad y el cuerpo. Algunos no resisten esa conjunción y abandonan pronto. Otros, en cambio, se están convirtiendo en futuros referentes: Martín Barea Mattos, Pabloski Pedrazzi, Virginia Lucas, José Arenas, Hoski, Sofía Rosa, Santiago Pereira, Agustín Lucas, Isabel Retamoso o Diego de Ávila son algunos de los nombres que resuenan en Montevideo.

La tendencia no es exclusiva del Río de la Plata, aunque las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo sean históricamente más estrechas que las de otras capitales. En España, por ejemplo, existen colectivos dedicados a la poesía más visceral, como el Patarrealismo Salvaje o el club Bukowski. En Italia se destaca el colectivo milanés Tempi Diversi, que tuvo entre sus invitados especiales al uruguayo Lema Mosca, en 2015. En Nueva York el Bowery Poetry Club ofrece espectáculos de poesía a micrófono abierto desde 2002.

No puede obviarse el rol que juegan actualmente las redes sociales en tanto espacios de difusión masiva de la poesía, a la que se suma también un componente performático que muchas veces posiciona como protagonista al cuerpo o la imagen visual. La tecnología ofrece un sinfín de propuestas a la hora de crear y difundir lo propio. Proyectos multimediales como los del mexicano Eugenio Tiselli, el movimiento Alt List, y los trabajos de Rupi Kaur, Irene X o Alan Mills en Youtube, Instagram y Twitter son algunos ejemplos de ello.

La poesía está cambiando y arrastra consigo una diversidad enorme a la hora de encarar la literatura, el arte poético y el espectáculo teatral. Habrá que estar atentos para ser partícipes activos de este momento histórico.

 

 

 

[1] Luis Bravo ha escrito un libro fundamental para entender la historia de la poesía performática en Uruguay: Voz y palabra. Historia transversal de la poesía uruguaya 1950-1973, Editorial Estuario, 2012.

 

 

Imagen portada: Poesías Performáticas en el CCE – 30 de noviembre 2016 – Foto © Paola Scagliotti

 

 

 

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Lucio Galizzi

Lucio Galizzi

Nació en Montevideo en 1985. Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UdelaR). Actualmente cursa la Maestría en Estudios Literarios de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ciudad en la que reside desde 2012. Ha colaborado con suplementos culturales de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Montevideo. Se incorpora a cooltivarte en 2017







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