imagen - "Patrimonio visual" Valeria Píriz - La Pasionaria Universo Creativo - Noviembre 2010 © Federico Meneses

Acerca de la política exterior y los conflictos de la globalización

Son muy pocos, pero cuentan con las posibilidades militares y diplomáticas para hacerlo, los países que están en condiciones de imponer a otros las reglas de juego en que se desenvuelven los intercambios comerciales y monetarios en la globalización.

Son muy pocos, pero cuentan con las posibilidades económicas y de inteligencia político – militar para hacerlo, los países que están en condiciones de impulsar acciones de desestabilización sobre otros países o grupos de países que desafían sus intereses geopolíticos.

La abrumadora mayoría de los Estados, en particular los pequeños “no alineados” con ninguna de las partes en todos o alguno de los conflictos de intereses que en la globalización tienen lugar necesitan, para desenvolverse en la economía global, que las lógicas del Derecho prevalezcan sobre las lógicas político – militares.

Los líderes más lúcidos de América del Sur, con matices, son todos contestes en que resulta imprescindible que el continente supere las lógicas de la guerra fría –que no se desenvolvían naturalmente según las lógicas civilizatorias del derecho; la peripecia de miles de asesinados en cárceles clandestinas luego de ser torturados durante meses con sanguinaria tenacidad deja eso en evidencia con honda dramaticidad y contundencia- pues para consolidar cualesquier modelo de desarrollo sostenible el continente necesita altos niveles de estabilidad política y social.

Uruguay es de las pocas naciones en el mundo cuyo apego y contribuciones al establecimiento de reglas de juego jurídico políticas en las relaciones internacionales es reconocida globalmente.

Esa es la razón por ejemplo, por la cual Brasil y Argentina, cuando negociaban sus conflictos, históricamente, solicitaban la presencia de Uruguay como garante de sus acuerdos.

Como resulta a todas luces evidente, Uruguay no tiene ni quiere tener, capacidad de imposición político militar de sus posiciones coyunturales, ni de sus intereses estratégicos.

Cuenta en cambio, con un prestigio bien ganado como facilitador garantista de acuerdos político – jurídicos para superar conflictos de intereses o viejas rencillas ideológicas.

El canciller de la República, Rodolfo Nin Novoa procuró al asumir su cargo recientemente, enfatizar esta voluntad institucional republicana. Asistieron al acto de su asunción todos los anteriores cancilleres de la República, de todos los partidos políticos que accedieron al gobierno en los últimos treinta años.

El “republicanismo” es esencialmente el mecanismo jurídico institucional mediante el cual las naciones establecen reglas de juego creadas por la política y en cuyo cumplimiento y desenvolvimiento prevalece la racionalidad política en cuanto soberanía de la sociedad en el proceso de toma de decisiones y en cuanto apego a las normas establecidas mediante esos procedimientos democráticos.

Para los países pequeños, el apego en las relaciones internacionales a las reglas de juego político – jurídicas es de enorme relevancia, pues es el único escenario en el que pueden desenvolver sus políticas y defender sus intereses.

El “viejo sabio” Don José Pepe Mujica, durante su gestión como Presidente de la República, aprovechando tanto esta tradición de respeto hacia Uruguay en cuanto garante de acuerdos apegados al derecho, como sus talentos como líder político global participó decididamente en el esfuerzo por lograr que América del Sur supere las lógicas de la guerra fría y por ello “dio una mano”, para decirlo con su lenguaje, en los esfuerzos por lograr la paz en Colombia, como en cuanto a las acciones para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Tanto el esfuerzo del Canciller Nin Novoa como los esfuerzos de Pepe Mujica van en la misma dirección: contribuir a mejorar la estabilidad institucional en América del Sur y la calidad de sus relaciones con el mundo.

Como el lector atento habrá podido observar, en el inicio de esta breve presentación del problema de las relaciones internacionales en la globalización según los intereses de América del Sur se presenta un escenario realista del estado de cosas y luego, una voluntad civilizatoria para intervenir en esa realidad.

Los conflictos entre algunas potencias occidentales y una parte del mundo islámico, (en ocasiones la vulgaridad con que se desenvuelve ese conflicto), los problemas y tensiones en las relaciones entre las potencias imperiales de los Siglos XIX y XX y las potencias emergentes, los contenidos de las políticas de unos y otros para prevalecer en la globalización, los problemas de la democracia y el autoritarismo, los problemas de las políticas para contener la desigualdad creciente en las condiciones de vida al interior de la abrumadora mayoría de los países, forman parte de un menú complejo de realidades geopolíticas ante los cuales los países difícilmente puedan permanecer del todo ajenos.

Uruguay sabe y siempre supo, qué rol quiere jugar en ese mundo: contribuir con su prestigio democrático y la seriedad de sus políticas y capacidad y tradición negociadora a que los países administren políticamente – es decir en el medio de acuerdos apegados a normas jurídicas- la solución a esos conflictos para que no deriven en conflictos militares.

Eso se propone enfatizar el Presidente Tabaré Vázquez y cuenta con el prestigio personal y de la nación que gobierna para desenvolverlo como política de Estado.

Luego, los debates sobre filosofía política, el análisis crítico de las políticas de una parte muy relevante de la elite occidental, el análisis de los comportamientos políticos de las potencias emergentes deben ser parte sistemática de la inteligencia estratégica de una nación.

En los “Apuntes para un marco conceptual de la transformación de la sociedad en el Siglo XXI” que se están publicando y seguirán publicándose como borrador de un próximo libro aquí mismo, en estas páginas, analizaremos más en profundidad las implicancias de algunos de los problemas que aquí apenas se han enunciado.

 Imagen portada: Archivo –  Exposición “Patrimonio visual” Valeria Píriz – La Pasionaria Universo Creativo – Noviembre 2010 © Federico Meneses

 
 

   

 
 

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Gerardo Bleier

Gerardo Bleier

Gerardo Bleier nació el 26 de noviembre de 1960. Escritor, Periodista y Asesor en Comunicación Estratégica. Dirigió revistas, radios y programas de televisión. Publico varios libros de poesía entre ellos Ideanimas (Arca) y Cenizas (Artefato) y una novela Cráneo de Vaca (Cruz del Sur). http://gerardobleier.blogspot.com/







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